Energía

Industria petrolera en Ecuador

Puede que la vasta riqueza petrolera del Ecuador nunca sea aprovechada

18/11/2020 Oilprice.com

Más de una década de un nacionalismo de los recursos, una sentencia presuntamente corrupta por miles de millones de dólares emitida por una corte ecuatoriana en contra del gigante petrolero Chevron, inestabilidad económica, descontento social y una infraestructura en decadencia están severamente impactando en la económicamente crucial industria petrolera del Ecuador.

Imagen: Shutterstock

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La magnitud de estos eventos negativos se ha visto multiplicada por las consecuencias de la pandemia del COVID-19 que casi ha aplastado la frágil economía ecuatoriana. El año pasado el país andino se vio conmocionado por violentas protestas en contra del presidente Lenín Moreno y sus reformas económicas en apoyo del sector empresarial, que buscaron poner fin a insostenibles subsidios a los combustibles, como parte del programa de préstamos del FMI por $4.200 millones. Estas indispensables y urgentes reformas, que fueron rechazadas  por la Asamblea Nacional del Ecuador en noviembre de 2019, fueron diseñadas para reducir un agobiante déficit fiscal, mejorar la recaudación fiscal y atraer la inversión extranjera que se necesita de manera apremiante.

La administración de Moreno está en el proceso de reorganizar el sector hidrocarburífero del Ecuador afectado por una severa crisis , para impulsar la inversión y desbloquear la vasta riqueza petrolera del país. Ecuador tiene reservas probadas por 8.300 millones de barriles, las terceras más grandes en Sudamérica después de Venezuela y Perú. Estas son además considerablemente mayores que las de Colombia y Perú; no obstante, Colombia bombea sustancialmente más petróleo crudo y ha recibido beneficios económicos considerables derivados de la explotación de su riqueza petrolera. A pesar del considerable potencial petrolero del Ecuador, el país está batallando para explotar su riqueza petrolera. Durante al menos una década, la floreciente industria petrolera ecuatoriana ha ido de una crisis a otra, con las políticas implementadas por el expresidente Rafael Correa, enfocadas en el nacionalismo de los recursos causaron un severo impacto tanto en la inversión como en la producción. Al igual que Perú, su vecino del sur, la riqueza petrolera del Ecuador está principalmente localizada en la región amazónica oriental, que se cree contiene más de un quinto de las reservas petroleras del país. Los cambios significativos a las regulaciones aplicadas en la industria petrolera ecuatoriana, que incluyen la introducción de contratos de participación que permiten a las compañías petroleras de exploración y producción (upstream) tener acceso a financiamiento con base en las reservas, han hecho poco por mejorar sus perspectivas.

En abril de 2020, deslizamientos de tierra destrozaron tres oleoductos cruciales localizados en la Amazonía ecuatoriana cerca del río Coca y la ciudad del mismo nombre. Esto desencadenó un gigante derrame petrolero en el cauce del río que incluso llegó hasta el río Napo, un tributario del Amazonas y finalmente llegó hasta el Perú. Este derrame no solo causó un significativo daño ambiental, sino que además amenazó la provisión de agua de la ciudad de El Coca y sus 45 mil habitantes. Además, comprometió a los oleoductos, que son la única manera efectiva de transportar el petróleo crudo producido en los campos de Shushufindi y Auca en la Amazonía ecuatoriana, los más grandes del país, hacia Esmeraldas, la ciudad puerto del norte del país.

La más grande refinería de petróleo del Ecuador, de propiedad estatal y controlada por Petroecuador, está ubicada en la ciudad de Esmeraldas; tiene una capacidad de procesamiento de 110 mil barriles de petróleo al día. El daño de los tres oleoductos principales hizo que la producción del Ecuador se desplomará hasta una baja multianual de un promedio de 208.062 barriles por día para abril de 2020. Solo en junio de 2020 fue posible recuperar los niveles de producción para volver a la normalidad, llegando a un promedio de 514.863 barriles por día para este mes. En octubre de 2020 solo se extrajeron 512.264 barriles de petróleo crudo en el Ecuador, menos de 1% más que el mes anterior y muy por debajo del objetivo de producción de 600.000 barriles por día. 

La compañía petrolera nacional Petroamazonas es responsable de la mayor parte de la producción petrolera del Ecuador; extrajo un promedio de 409.672 barriles de petróleo crudo en octubre, lo que equivale al 80% de la producción petrolera mensual del país andino.

La industria petrolera del Ecuador no consigue cumplir con los objetivos de producción dada la precariedad de la infraestructura energética del país y la falta de inversión en el sector. La erosión de los suelos en la Amazonía persiste como un problema que amenaza la operación de los principales oleoductos del Ecuador. La falta de presupuesto para el mantenimiento y desarrollo de la infraestructura energética del país ha resultado en el fallo de estaciones de bombeo y cortes menores en las tuberías, así como en retrasos en los volúmenes de transporte. Las limitaciones de capacidad de los oleoductos y la amenaza de nuevas interrupciones no permitirán que Quito pueda incrementar la producción de petróleo de manera sustancial, particularmente en la región amazónica, sin que medie una significativa inversión en infraestructura. Una larga historia de falta de gastos de mantenimiento en la refinería de Esmeraldas ha resultado en una serie de fallas de los equipos en las instalaciones en las dos últimas décadas, que incluyen una gran explosión en 1998. Durante abril de 2020, un corte de energía eléctrica hizo que la unidad de fraccionamiento catalítico fluido quedara fuera de servicio por un largo período. Durante mucho tiempo las instalaciones han estado plagadas de escándalos por corrupción y temores de explosiones debido a deficiencias en el mantenimiento. En respuesta, en julio de 2020, Quito anunció que estaba buscando a una compañía privada para que invierta y maneje la refinería de Esmeraldas, en un intento por mejorar las operaciones y la calidad de los productos destilados que se producen, entre los que se incluye la gasolina. El contenido de azufre del combustible de búnker marítimo producido por la refinería es cuatro veces más alto que el 0.5% especificado por OMI 2020. Esto significa que no cumple con los requerimientos globales sin ser diluido. Una razón fundamental es que los principales tipos de petróleo crudo ecuatoriano, Napo y Oriente, que tienen una gravedad API de 16.8 y 23.6 grados, junto con contenidos de azufre de 2.33% y 1.61%, son pesados y especialmente ácidos. Esto hace que sea más costoso y difícil refinarlos para convertirlos en combustibles de alta calidad y bajo contenido de azufre.

En un nuevo golpe a la empobrecida industria petrolera del país sudamericano, los ejecutivos de la estatal petrolera Petroecuador, que controla sus refinerías de petróleo y Petroamazonas, la principal productora de crudo del país, renunciaron a principios de noviembre. Un potencial motivo para su decisión podría ser el acuerdo al que llegó Quito con los bancos de inversión chinos para recibir préstamos por petróleo. Hay preocupación en torno al hecho de que la producción petrolera del Ecuador sea insuficiente y demasiado errática por la existencia de problemas relativos a infraestructura e inversión que permitan cumplir con los compromisos de exportación de petróleo crudo y los reembolsos de préstamos. El resentimiento existente entre las comunidades amazónicas e indígenas en contra de la industria petrolera en el Ecuador está moldeando un polvorín que podría estallar en protestas y bloqueos de las operaciones petroleras, como ha sucedido en Colombia y Perú. Esta creciente hostilidad está siendo atizada por una larga historia de contaminación de tierras y vías fluviales con desechos petroleros, el fuerte impacto de la pandemia por COVID-19 que afecta a estas comunidades y una continua falta de acceso a recursos.  La crónica de las crisis que afectan a la infraestructura petrolera del Ecuador, una larga historia de desgobiernos y corrupción, la carga del nacionalismo de los recursos, una creciente resistencia civil en contra de la industria petrolera, indican que puede ser que Quito nunca sea capaz de aprovechar con éxito la considerable riqueza petrolera del Ecuador sin efectuar cambios radicales en sus políticas energéticas.

Por Matthew Smith para Oilprice.com

Traducción libre. La nota original puede ser leída aquí

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